No eres para mi, no me vas.
Aun así, la química que siento que tengo contigo es incomparable.
Me has enseñado nuevas emociones, sentimientos y pensamientos que nunca creí tener por alguien.
Pero con todo eso me trajiste dolor, duda, preocupación, humillación, me hiciste sentir menos.
Lo peor es que sigo diciendo que te amo, te amo porque con unas palabras tan simples, con una mirada, con una sonrisa, es tan simple para ti arreglarlo todo.
Me volví susceptible, fácil, sumisa.
Si, me has traído mal, pero también cosas maravillosas, es la razón por la que nunca te podré odiar.
Incluso ahora me culpo a mi misma, lo que esta mal.
Se que merezco más que esto, merezco a alguien que me respete, me trate bien, que sea atento conmigo, y no solo cuando tenga ganas, alguien al que si le interese yo.
El interés hacia mi se te fue, tan rápido, tan de repente.
No quiero dejarte ir, no quiero irme de ti, de verdad no quiero.
Pero esta mal, todo esto esta mal, aún cuando sea hermoso y se sienta tan bien el estar contigo.
Nunca dejas de lastimarme, no puedo esperar o pedir algo de ti, desde un inicio era conciente de tú relación, pero ahora, eso es lo que me mata.
No quiero, y no merezco ser la otra.
Ya no puedo.
Por eso te digo adiós, me gustaría tanto despedirte apropiadamente, entregándonos el uno al otro, pero eso también lo has vuelto complicado.
No quiero borrarte de mi vida, ademas de que me sería imposible evitarte, siempre querré lo mejor para ti, sería tu confidente si así lo quisieras, tú apoyo, tú amiga.
Para mi, siempre serás mi primer amor, el primer niño del que me enamoré, el niño al que amo y amaré, incluso después.